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Vivimos actualmente una época en el sector asegurador como quizás nunca se haya dado otra. La gran diversidad de compañías, el continuo cambio en las leyes que regulan la actividad con nuevos baremos de indemnización y la cantidad de productos ofertados, hacen que la competencia sea cada vez mayor. Eso, por una parte, repercute de manera positiva en el consumirdor que contrata un seguro por ejemplo de autos, pero, a la misma vez, supone un hándicap para el asegurado que, a veces, sin saberlo está contratando una póliza de seguros con ciertas limitaciones.

Bueno, bonito y barato es la fórmula mágica que todos intentamos buscar a la hora de adquirir un bien o servicio, aunque ya está el refranero español para advertirnos que nadie da duros por pesetas. Y es que en los últimos años, hemos atravesado una crisis económica tan dura, que el precio final ha pesado más que cualquier otro aliciente o motivación.

Las compañías de seguros han aprovechado estos años de crisis para reestructurar sus productos o lanzar productos más económicos y competitivos en precios. Sin embargo, las coberturas ofrecidas en éstos son más limitadas, fundamentalmente, en la suma asegurada de sus indemnizaciones, o la obligatoriedad de llevar el vehículo para las reparaciones de chapa, a talleres de confianza de las compañías.

¿Talleres concertados o no concertados?

No está el panorama económico para dispendios y cuando nos ofrecen un seguro sustancialmente más económico que otro, la gente, normalmente, ni se lo piensa, ni desea conocer la comparativa entre compañías. 

Para hablar con cierta propiedad, con cierto criterio, eliminamos los comparadores de seguros que, en su gran mayoría, tan sólo ofrecen un precio orientativo que luego, a la hora de contratar, nada tiene que ver con lo que nos ofrecen.

Hay compañías de seguros como HELVETIA, que en su producto A08, ofrece un seguro muy completo, más económico que el A09, pero que nos obliga a reparar nuestro vehículo en sus talleres concertados. Y así, muchas otras compañías que no están dispuesta a perder cuota de mercado. GENERALI por ejemplo, en su producto UV, permite realizar un descuento en la prima si elegimos hacer futuras reparaciones en talleres concertados, de lunas o de chapa, incluso si reducimos la suma asegurada para libre elección de abogado. 

MAPFRE también se apunta a la lista con su producto TÚ ELIGES, en donde se reduce la suma asegurada del seguro del conductor, se limita las asistencias por avería en tres únicos partes al año (sólo por avería, en caso de siniestros no hay esta limitación) y además tienes la obligación de reparar en talleres de confianza de la compañía.

Así, un largo etcétera donde podríamos aburrirnos.

Lo que nos ahorramos en la prima del seguro, quizás después tengamos que pagarlo. No porque los talleres concertados sean peores talleres, ya que a las compañías de seguros tampoco les interesa tener incidencias por reparaciones defectuosas. Generalmente, los talleres de confianza de las aseguradoras son buenos talleres, y a veces, con una trayectoria impecable.

Pero sí es verdad que, según de qué localidades estemos hablando, existe un número mayor o menor de este tipo de talleres. En algunas localidades, incluso en alguna que otra capital de provincia, nos podemos encontrar con que sólo hay un taller concertado donde podemos reparar nuestro coche.

El vehículo desde hace mucho tiempo, ha pasado de ser un artículo de lujo, para ser en la actualidad un instrumento de trabajo. Una cuestión que nos perjudica seriamente en caso de accidente e inmovilización del automóvil.

¿Los talleres concertados tienen capacidad para el gran volumen de negocio que les aporta las aseguradoras?

Podemos entender que es como todo, habrá lugares donde existan numerosos de estos talleres concertados con capacidad suficiente para atender la demanda de reparaciones. Y en otros muchos lugares, habrá uno o unos pocos talleres donde podamos acudir. 

Si tenemos la mala suerte de encontrar en nuestro municipio sólo uno o dos talleres de confianza, que en muchos sitios la tenemos; tendremos que esperar a que el taller pueda atendernos y a que nos realicen la reparación lo antes posible.

¿Qué hacemos mientras tanto?

Las aseguradoras suelen ofrecer sus talleres de confianza, no sólo a aquellos asegurados que hayan contratado un producto de seguro con las limitaciones que estamos comentando en este artículo, sino que también los ofrecen a aquellos otros asegurados cuyas pólizas no tienen limitaciones. Y los ofrecen con el atractivo de una serie de valores añadidos, como el aspirado interior, lavado exterior, verificación de niveles, vehículos de sustitución, etc, etc.

Si tenemos en algún momento un siniestro, lo mejor que nos puede pasar es que el vehículo tenga los mínimos daños posibles, por lo menos, para que pueda circular y sigamos utilizándolo. Si no tenemos esa suerte, y además tienes una de esas pólizas más económicas donde la compañía te ofrece sólo unos pocos talleres donde reparar; ármate, en primer lugar de paciencia, y estudia el método alternativo para poder llegar al trabajo puntualmente durante varias semanas al menos.

En este último supuesto; es decir, si tu coche sólo puede ser reparado en talleres concertados y no puede circular debido a los daños que presenta, te recomiendo que empieces a hacer números, aunque siempre puedes pagar la factura de reparación y luego reclamarla. Pero es algo que no mola, y no todo el mundo lo hace.

Normalmente, todos estos talleres tienen vehículos de cortesía; es decir, vehículos que el taller pone a tu disposición para que hagas uso de él mientras que tu coche está en su taller. Pero, claro, es lógico comprender que un taller mediano, o incluso grande, no puede disponer de una flota amplia de vehículos de cortesía, por lo que, te pondrán en lista de espera. Listas de espera que suelen tardar varias semanas o más de un mes.

Por lo pronto, has pagado el recibo de tu seguro a un precio más económico. Quizás te has ahorrado, 40, 50 ó 90 € al año, pero vas a tener que asumir el coste del medio de transporte que, no sólo elijas, sino que te venga bien para ir a tu trabajo, un trabajo a veces retirado y con pocos puntos de conexión con los transportes públicos o bien entras a deshoras o eres autónomo, si eres autónomo te ha tocado el gordo de la lotería.

Digamos que tienes que alquilar un coche mientras te reparan el tuyo. ¿Quién paga eso? Claro, tú, por supuesto, y si luego quieres reclamar paralización o las facturas del alquiler del coche, necesitas meterte en un tedioso proceso burocrático donde deberás demostrar documental y fehacientemente que has perdido una determinada cantidad de dinero todos los días por no disponer de vehículo.

A las compañías les conviene disponer de estos talleres concertados porque pagan más barata la mano de obra, ofrecen servicios adicionales como la puesta a punto del vehículo, o el lavado exterior del mismo por citar algunos ejemplos, pero quizás en qué circunstancia estemos, contratar uno de estos productos, podría perjudicarnos.

Si jugamos al azar, puede que tengamos suerte y nos ahorremos dinero, o puede que al final nos cueste más de lo que queríamos ahorrarnos.

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LaGuiadelSeguro