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El boom inmobiliario de hace unos años provocó el alza desmesurada en los precios de las viviendas que, pese  los últimos años de crisis, ha adquirido un valor que hace que un joven asalariado en España, aun teniendo en cuenta la rebaja en los tipos de interés; emplee el 59,1 % de su salario neto para hacer frente a la hipoteca según el portal idealista. Así, el ciudadano de a pié, asalariado por cuenta ajena, necesita destinar íntegramente casi 10 años de su sueldo para pagar su vivienda.

Esto nos lleva a mirar el euro cada día en cada decisión que tomamos. La hipoteca, los suministros, la compra, los gastos corrientes del día a día, los seguros…, y sigue faltando a final de mes por mucho que intentemos recortar.

Vincular un seguro de vida a la hipoteca te va a dar la tranquilidad de asegurar el futuro de tu familia. La idea fundamental de todo seguro es trasladar nuestra responsabilidad patrimonial a la compañía aseguradora que hará frente en caso necesario.

En el mayor porcentaje de los casos, el presupuesto de la familia lo aportan ambos cónyuges, pero el fallecimiento de alguno de ellos provoca una situación nueva muy difícil de prever, sobre todo si tenemos hijos o personas a nuestro cargo.

La entidad bancaria proporciona el préstamo y quiere que le sea devuelto en los términos pactados. Las situaciones que le surjan al cliente posteriormente son un problema ajeno a ellos con lo que no tienen nada que ver y harán todo lo legalmente posible para recuperar lo prestado. Y ahí es cuando vienen los problemas.

Si tienes una hipoteca, tomar la decisión de hacer un seguro de vida es una decisión acertada, aunque bien es cierto que las entidades bancarias lo han puesto como condición en los últimos tiempos a la hora de conceder los créditos. No obstante, hay numerosas hipotecas que no cuentan con este tipo de seguros.

El seguro de vida de la hipoteca lo podemos hacer a través del banco o por otros medios según refiere la directiva hipotecaria europea que esperemos entre pronto en vigor en todo el territorio nacional.

pixabay

¿Qué tipo de seguro interesa más entonces?

Hay diversas modalidades de seguros de vida. Nosotros vamos a proponer dos:

- Vida Riesgo

- Vida Hipoteca

¿En qué se basa cada uno de ellos?

Es muy sencillo;

con el seguro de vida riesgo contratamos una determinada cantidad de dinero, por ejemplo, el importe de la hipoteca en el momento en que hacemos la póliza. Así, en cualquier momento, la aseguradora pagaría en caso de fallecimiento la suma asegurada contratada. Es decir, nosotros tenemos una hipoteca de 80.000 €, hacemos un seguro de vida riesgo vinculado a la hipoteca por una suma asegurada de 80.000 €. En caso de fallecimiento, la aseguradora siempre nos indemnizará por la cantidad de 80.000 €, ya sea el año 1 ó el año 21.

El inconveniente de esta modalidad de seguro es que el importe de la prima va subiendo con la edad. A medida que nos hacemos viejos, la prima sube.

En cuanto al seguro vida hipoteca la suma asegurada que contratamos en caso de fallecimiento va decreciendo conforme a las condiciones del préstamo hipotecario. Es decir, nosotros contratamos una suma asegurada en caso de fallecimiento de 80.000 €, que en ese momento es el importe de la hipoteca. Facilitamos los datos del tipo de interés de nuestro crédito y el período de vencimiento. Con esos datos, la compañía nos calcula qué cantidad de hipoteca va quedando cada año que pasa. La indemnización que recibe el cliente en caso de fallecimiento se corresponderá con el importe de hipoteca que quede por pagar en el momento del fallecimiento.

La ventaja que tiene esta modalidad es que la prima de seguro se nivela. Es decir, vamos a pagar de prima únicamente por lo que quede de hipoteca.

Pongamos un ejemplo, el año 1 contratamos el seguro de vida por 80.000 € y pagamos de prima 300 €. Nuestra hipoteca es de 20 año. A medida que nos hacemos mayores la prima sube, sin embargo, con el seguro de vida hipoteca, en el año 10, quizás nuestra prima esté un poco por encima de 300 o un poco por debajo, porque lo que en realidad se está asegurado en el año 10 son 40.000 €. Es decir, con la edad sube la prima, pero al ir bajando la suma asegurada la prima también va decreciendo.

Si tus circunstancias te lo permiten, elige la primera opción. La familia siempre es lo primero y el dinero lastimosamente es un bien necesario y nunca sabemos la circunstancias por la que podemos estar pasando. Sé previsor.

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LaGuiadelSeguro