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Las rotondas son un verdadero hándicap para la mayoría de los conductores. Habitualmente, vamos con prisas, tenemos el tiempo justo y queremos llegar al destino cuanto antes. Tampoco nos lo ponen fácil. Cada vez existen menos semáforos y más rotondas para regular la afluencia de tráfico en las intersecciones.

En teoría, las glorietas o rotondas aportan mayor fluidez a la circulación de vehículos, provocan que quien conduce aminore la velocidad en las vías que las contienen y sirven para que psicológicamente el conductor perciba que debe ceder el paso.

Pero, ¿qué ocurre cuando hay demasiadas rotondas en nuestro trayecto?

No es nuevo que existen algunas vías por la que pasamos a diario que están minadas de rotondas. Rotondas que a veces son pequeñas, cerradas y con tres o más carriles de circulación. Para colmo, algunas están reguladas por semáforos o señales en el firme.

La paciencia del conductor tiene un límite, y aunque hay que guardar la seguridad vial por encima de todo, el estrés del día a día inevitablemente pasa factura y nos induce a tomar las rotondas en ocasiones de cualquier modo. 

imagen: pixabay
¿Cómo nos posicionamos en la vía antes de tomar una rotonda?

Para ser francos, una gran mayoría de los conductores se posicionan como les parece, o mejor dicho, como les conviene posicionarse para poder pasar antes que otros vehículos, sobre todo cuando son trayectos habituales. Esto es motivo de conflicto dándose circunstancias de todo tipo que a veces desembocan en accidente.

imagen: DGT

 ¿Qué tipos de glorietas hay?

Vamos a citar los distintos tipos de glorietas que existen:

Según su ubicación:

- URBANAS
- SUBURBANAS O PERIURBANAS
- INTERURBANAS

Según su geometría:

- GLORIETA NORMAL
- MINIGLORIETA
- GLORIETA DOBLE
- GLORIETA A DISTINTO NIVEL
- DOS PUESTES
- GLORIETA TIPO PESA
- INTERSECCIÓN ANULAR
- GLORIETA CON SEMÁFOROS.

Pero no nos alejemos mucho del tema, ¿cómo debemos circular por una rotonda?

Para circular por una rotonda, primero debemos posicionarnos correctamente en la vía que da acceso a ella.

¿De qué forma?

Depende de varios factores; de la salida que queramos tomar, de las dimensiones de la rotonda, del número de carriles, de su regulación interna (semáforos o señales) y de la maniobra que queramos realizar. 

Pongamos un ejemplo…

Imaginemos una de las rotondas más comunes: rotonda de tres carriles a la que se accede por una vía de dos tramos.

Si vamos a tomar en la rotonda una salida próxima, debemos posicionarnos en el carril derecho antes de entrar en la rotonda. Si por circunstancias del tráfico estamos en el carril izquierdo, tampoco hay que preocuparse. En ese caso, tomamos la rotonda por el carril central o izquierdo, damos una vuelta alrededor de la glorieta y cambiamos al carril derecho cuando la circulación nos lo permita con el fin de poder tomar nuestro acceso. Si estamos en el carril central, antes de tomar una salida, debemos posicionarnos en el carril derecho (exterior). El vehículo que va por el carril exterior siempre tiene preferencia. No podemos ir por el carril izquierdo (interior) o por el carril central y cruzarnos uno o varios carriles para acceder a una salida de la rotonda.

Una imagen vale más que mil palabras, ilustremos nuestro ejemplo con el siguiente gráfico:


¿Quién es responsable en caso de accidente?

Ante un siniestro, tenemos que distinguir aquí dos tipos de reclamaciones: la reclamación por convenio y la reclamación judicial.

¿Qué dice el convenio en este tipo de supuestos?

Las normas subsidiarias establecen que en las rotondas se debe aplicar el criterio de “circulación en paralelo” que dice lo siguiente:

“Cuando exista disparidad de versiones y los vehículos estén en paralelo hecho admitido por ambos conductores, a efectos de aplicación del Convenio, resultará culpable el vehículo que presente los daños en el lateral derecho, aún cuando uno de los dos conductores alegue que estaba parado, salvo que ambos admitan que uno de los vehículos circule por el arcén derecho y no esté autorizado para ello, en cuyo caso resultará culpable el vehículo que circule por el arcén derecho.”

¿Cuándo debemos acudir a la vía judicial?

Cuando la compañía contraria no esté acogida a convenio y nuestra reclamación se tuerza o, aun estando ambas compañías en convenio, creamos con elementos de prueba y testigos que la responsabilidad no es nuestra.

¿Quieres un ejemplo práctico?

Aquí tienes un video interesante:

 

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