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Cuando hacemos nuestra póliza de seguro, la hacemos con la intención de que nos cubra cualquier eventualidad, y siempre pensando en que, si ocurre esa eventualidad, nos garantizarán la reparación de nuestro vehículo.

Sin embargo, no siempre ocurre así. En este sentido, debemos distinguir entre dos tipos de siniestros: aquellos siniestros de poca importancia cuya reparación no es cuantiosa, y aquéllos otros siniestros de más envergadura, cuyas reparaciones son de una cuantía considerable.

Salvo que se especifique otra cosa en póliza, podemos considerar que todas las coberturas contratadas, se van a ver afectadas por el valor de nuestro vehículo en el momento del siniestro, tanto si se trata de un siniestro de incendio, robo, colisión con animales, o daños propios o de terceros cuyo límite exceda de la valoración estimada por el perito para nuestro vehículo.

Si por ejemplo, hemos sufrido un siniestro aparatoso, y la reparación de nuestro vehículo es de 4.500 €, tenemos que tener en cuenta:

1.- Si nuestro vehículo tiene menos de dos años, nos repararán el vehículo por la totalidad de lo daños sobre piezas a valor de nuevo.

2.- Si nuestro vehículo tiene dos años o más, la aseguradora intentará indeminarnos por el valor venal (lo establecen algunas compañías en sus pólizas) o el valor de mercado mejorado (otras incluyen este valor más ventajoso).
Imagen: pixabay
"Debemos distinguir entre dos tipos de siniestros: aquellos siniestros de poca importancia cuya reparación no es cuantiosa, y aquéllos otros siniestros de más envergadura"
Vamos a desarrollar todos estos conceptos:

Valor de nuevo: es el precio de venta al público del vehículo o del bien a reponer en el momento del siniestro, incluyendo las tasas o impuestos necesarios para su adquisición. Si en el momento del siniestro no hubiese la misma versión del vehículo, se sustituirá por una versión similar al vehículo siniestrado.

Valor venal: es el precio del vehículo en el momento anterior al siniestro. Y su cálculo se haría en base a la edad de la matrícula, independientemente del estado en que estuviera nuestro vehículo antes del siniestro.

Valor de mercado mejorado: para su cálculo, se considera el valor de nuevo del vehículo menos el 1% por cada mes transcurrido desde la fecha de matriculación y no podrá ser inferior al 10% del valor de nuevo.

En los siniestros de robo o incendio tendremos el mismo caso anterior, salvo que  se especifique otra cosa en nuestro contrato de seguro como hemos comentado.

No obstante, la ley está de nuestra parte y existe jurisprudencia al respecto. Si no queremos aceptar la indemnización que nos ofrece nuestra compañía por considerarla injusta, podemos reparar por nuestra cuenta y reclamar judicialmente con posterioridad el pago de la factura. Aunque eso sí, no se puede asegurar el giro que tomará un procedimiento judicial.

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LaGuiadelSeguro