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¿Podemos realmente confiar en la Sanidad Privada?

En estos últimos años, los seguros de atención sanitaria, han experimentado un incremento muy notable. Las penurias de la sanidad pública hace, que cada vez más, muchas familias se planteen contratar una póliza de salud.

Y es que, francamente, merece la pena tener la oportunidad de acceder a un especialista desde un primer momento sin tener que pasar por la supervisión de un médico de familia, como ocurre en el sector público quien, a su juicio subjetivo, deriva o no al especialista de la seguridad social.

En el sector público, si hemos tenido la suerte de ser derivados a un especialista por nuestro médico de familia, tenemos que armarnos de paciencia, primero para recibir la cita del especialista, cuestión que puede suponer varios meses de demora, pero además, una vez que acudimos al especialista, debemos volver a esperar otro tanto para las pruebas que necesitemos que nos hagan, y otro período más de tiempo para que el especialista nos vuelva a citar en consulta para darnos el diagnóstico y los resultados.

Cuando contratamos una póliza de salud privada, todos los pasos descritos anteriormente nos los saltamos con facilidad, siendo el período de espera mucho más bajo, pero, ¿podemos realmente confiar en la sanidad privada?


ASISA en su página web realiza un análisis del volumen de negocio logrado en 2017. En él se afirma que esta compañía obtuvo una cifra récord de beneficios el pasado año, con la mayor facturación en primas de su historia 1.105,3 millones de euros, lo que supone un 2,3% más que el año anterior. La mayor parte corresponde a su negocio clásico de pólizas de salud, aunque existen otros ramos como el de vida o decesos donde la compañía quiere integrarse.

Otras de las compañías especializadas en salud privada es SANITAS, que al igual que ocurre con la anterior, muestra unos datos muy positivos en su página web. Según el monitor de reputación Merco, SANITAS es la compañía con mejor reputación en España, y lo es por cuarto año consecutivo. Cuenta con una plantilla de más de 11.000 empleados, y además es el único grupo de salud en el que todos sus hospitales han obtenido la acreditación de la Joint Comission International.

No dejemos de lado lo conseguido por ADESLAS SEGURCAIXA, ya que es la aseguradora más elegida por los funcionarios integrados en Muface en 2018 para cubrir su asistencia sanitaria. Con un total de 20.140 empleados de la Administración General del Estado de alta en esta compañía, con un saldo final de 536.900 asegurados, un 36,7% del total.

DKV es quizás la compañía más solicitada por el ciudadano de a pié, por el prestigio adquirido en los últimos años, el boca a boca y su gran cuadro médico, quizás uno de los más amplios que existen en el mercado donde muchos especialistas trabajan en exclusividad.

Se nos plantea un escenario idílico, con importantes grupos y compañías de seguros privados, que invierten millones de euros en equipos modernos, con numerosos especialistas y centros propios dotados de las últimas tecnologías y conciertos con prestigiosas clínicas externas.

Lo cierto es que está todo muy bien montado para obtener el mayor beneficio posible. No sé si tú que lees estos párrafos, te has dado cuenta que, muchos de los especialistas que pasan consulta en los centros y hospitales de la salud pública, pasan también consulta en los centros hospitalarios privados, o en consultas médicas privadas adheridas a veces, a más de una compañía aseguradora. 

Con lo cual, la atención al paciente se limita mucho, sobre todo, en tiempo y calidad, ya que muchos de estos profesionales que mencionamos, pasan consulta en los centros de nuestra compañía, pero quizás tan sólo una tarde, un día, o dos tardes en semana, ya que, como norma general, no sólo aparecen en el cuadro médico de una única compañía, sino que trabajan con varias. 

Eso supone que nuestro caso, pase de médico en médico dentro del equipo, y eso en el mejor de los casos, siempre que el equipo exista. El hecho de tener a un médico en concreto en el cuadro de especialistas de la compañía, no nos garantiza que sea ése el médico que nos vaya a ver y que lleve personalmente nuestro tratamiento.

Muchos de los centros, clínicas y hospitales de la sanidad privada empiezan ya a dar muestras de saturación. Si has acudido recientemente al médico, al hospital o a hacerte alguna prueba lo has tenido que vivir en tus propias carnes.

La idea que tenemos de acudir al especialista que nos han recomendado a través de nuestro seguro privado, para que sea él y sólo él quien nos vea, nos diagnostique, nos ponga el tratamiento a seguir, a veces farmacológico, y podamos en todo momento, tener un medio de contacto directo para solventar cualquier duda que se nos presente en tratamientos que son serios; es una utopía. 

Esa sensación de ser un simple número para que puedan obtener beneficio a través de la compañía, la vas a tener muchas veces. Especialistas que te atienden en diez minutos o menos, especialistas que te atienden incluso de pié para que salgas de la consulta cuanto antes, especialistas que no proporcionan ningún medio de contacto para consultas puntuales más que los datos del centro u hospital donde has hecho la visita, centros u hospitales que no pueden después responder a esas consultas que necesitas preguntar y que lo único que te ofrecen es una nueva cita para el especialista en cuestión que se demora en el tiempo porque ese mismo médico trabaja en el servicio público y/o tiene consulta privada y/o pasa consulta en otros hospitales o clínicas privadas..., esa sensación la vas a tener muy a menudo lamentablemente.

Las compañías aseguradoras de este ramo deberían replantearse muchas cosas, sobre todo la atención al paciente por parte de sus médicos de una manera adecuada, con el seguimiento que se merece toda persona enferma y con la posibilidad de estar disponible puntualmente determinados días en semana.

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