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Seguros de coche baratos para novatos y jóvenes

El eterno dilema de encontrar un seguro de coche barato, es una de las cuestiones que quitan el sueño cuando se trata de asegurar a personas que no han tenido nunca un seguro a su nombre, sobre todo, si son jóvenes cuya fecha de carnet de conducir es demasiado reciente.

A pesar de la gran competencia que existe en el mercado, las compañías aseguradoras, incluidas las compañías de segunda línea, las telefónicas o como las queramos denominar; son conscientes del riesgo que asumen al asegurar a personas de las que no tienen ninguna referencia, por lo que, en la mayoría de los casos, los precios suelen subir considerablemente.

¿Cuál es la operativa principal que siguen las aseguradoras para dar un precio?

En realidad cualquier detalle cuenta, por eso mismo, hace falta precisar tantos datos a la hora de solicitar cotización en cualquier compañía o correduría. En la era en la que todo está informatizado, nada se escapa a los ojos del asegurador, desde la edad de nacimiento o carnet, las figuras que conformarán el contrato, la edad de la matrícula del vehículo, el código postal por donde vaya a circular, hasta los kilómetros que se estima hacer en el año o si guardamos el coche en garaje, etc.

Saber qué es lo que tiene mayor valor para la compañía a la hora de dar un precio es fácil de entender y explicar. Fundamentalmente, las compañías de seguros quieren conocer los antecedentes de la persona que va a asegurar; es decir, quieren saber si esa persona a lo largo de los años, principalmente, los cinco últimos; ha tenido siniestros o no.

pixabay

¿Cómo lo pueden llegar a saber?

De dos formas:

- A través de nuestra póliza actual si ésta está en vigor (sólo aquellas compañías que están adheridas a un sistema al que denominan SINCO).

- Mediante un certificado de siniestralidad. O lo que es lo mismo, un documento que expide tu compañía actual en donde indican si has tenido siniestros.

La primera de las formas es la más habitual, ya que al sistema SINCO están adheridas las principales compañías del sector y las más representativas y conocidas.

¿Cómo se hace esa verificación por parte de las compañías?

En el segundo de los casos que hemos mencionado, es bastante sencillo, se introducen los datos recogidos en el certificado de siniestralidad, y el aplicativo informático de la compañía da el precio resultante.

El primer caso es más cómodo para nosotros. Imaginemos que hay una empresa externa que se encarga de mantener un ordenador gigantesco con una gran fuente de información, la información que aporta sobre sus clientes todas las compañías adheridas al sistema SINCO. En ese ordenador las aseguradoras registran los siniestros que vamos teniendo a lo largo de los años.

Cuando una compañía adherida al sistema quiere obtener información sobre un cliente que pregunta precio, basta con conectarse a ese ordenador gigantesco con sólo tres datos, el DNI/CIF de la persona, la compañía aseguradora y el número de póliza actual (cinco últimos dígitos). Tras conectarse, el aplicativo informático de la aseguradora obtiene instantáneamente los datos de siniestralidad. En función a ellos, dará un precio agravado o bonificado.

¿Qué ocurre con los conductores novatos y con los jóvenes?

Sencillamente que no suele haber antecedentes porque no han tenido nunca carnet a su nombre, por lo que, el precio del seguro será siempre alto.

¿Qué solución hay ante esto?

La única solución es recurrir a la ayuda de familiares que hayan tenido seguro durante algún tiempo. Pero qué ocurre, pues que no siempre nos va a servir ese recurso para encontrar un seguro barato.

¿Por qué?

Principalmente, porque hay que colocar bien las figuras del contrato de seguro para que las compañías acepten el riesgo conforme a sus normas de suscripción.

¿Qué queremos decir con esto?

Vamos a intentar explicarlo...

Como premisa diremos que en el contrato de seguro pueden existir las siguientes figuras.

TOMADOR DEL SEGURO (Propietario o no del vehículo)
ASEGURADO (Propietario del Vehículo)
CONDUCTOR HABITUAL (Puede coincidir con tomador y/o asegurado o ser una persona distinta)
CONDUCTOR OCASIONAL (Aquí tendrá que ir el joven o el novato)

Para que nos salga bien la fórmula tenemos que conjugar bien estas figuras.

Supongamos que vamos a pedir ese favor a nuestros padres; es decir, vamos a intentar poner el seguro de nuestro coche a nombre de nuestro padre o nuestra madre, ya que ellos tienen pólizas de seguros desde hace años, y por tanto, tienen antecedentes que es lo que necesitamos para abaratar el coste del seguro.

Si este es nuestro caso, para que la formula pueda ser correcta deberá cumplirse lo siguiente:

TOMADOR (Padre/Madre) = ASEGURADO (Padre o madre propietario del vehículo. Deben constar en el permiso de circulación) = CONDUCTOR HABITUAL (Padre o madre) / CONDUCTOR OCASIONAL (hijo, joven, novato).

Cuidado con la propiedad del vehículo porque los jóvenes tienden a comprar el coche y ponerlo a su nombre. En este caso, no podrás ser conductor ocasional, deberás ser conductor habitual, y una de dos, si hay una compañía que acepte esa circunstancia en sus normas de suscripción, te subirá el precio del seguro hasta límites increíbles, o directamente rechazarán el riesgo.

¿Por qué ocurre esto?

Si el propietario del coche es una persona joven y además reza como conductor ocasional, figurando como tomador y conductor habitual una persona adulta con buenos antecedentes, no es difícil intuir que el coche es de la persona joven, que es quien lo va a utilizar habitualmente y que se pone como tomador a otra persona para abaratar el precio del seguro.

Sin embargo, si el TOMADOR, PROPIETARIO y CONDUCTOR coincide con la misma persona, por ejemplo, el padre, la compañía entiende que el vehículo puede pertenecer a la unidad familiar y que ocasionalmente hace uso de él la persona joven. De este modo, se recarga algo el precio, por asumir la compañía un mayor riesgo, pero será una cantidad razonable.

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