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Quiero alquilar un piso y me exigen aval bancario. ¿Cómo lo puedo hacer? ¿Puedo contratar algún seguro?

Hoy podemos encontrar anuncios de viviendas en alquiler por todos sitios. Es un negocio que mueve mucho dinero, tanto en la economía sumergida de particulares que alquilan su vivienda sin declarar el contrato, como aquellos otros alquileres gestionados o no por inmobiliarias, cuyo arrendador sí declara.

Con la crisis, el sector ha vivido una época de gran incertidumbre. Tengamos presente que aquellos propietarios que optan por no declarar sus contratos, se arriesgan a pasar una verdadera odisea si no eligen bien a su inquilino.

No es extraño encontrarse con casos de impago de alquileres. Cuando se produce un impago sobre un contrato que no está declarado, el arrendador de la vivienda se encuentra con una situación manifiesta de indefensión. La única alternativa es denunciar e iniciar un proceso judicial de desahucio que en ocasiones se dilata durante demasiado tiempo.

Y no sólo eso, cuando los inquilinos finalmente son desahuciados, el propietario puede encontrarse con que han destrozado su vivienda y ya no está tal y como la dejó. Para evitar todo este tipo de situaciones cada vez exigen más requisitos los propietarios de viviendas a la hora de formalizar un contrato de alquiler.

Cuando intentamos contactar con el arrendador de una vivienda o un local, es bastante habitual que, entre otros requisitos, nos exijan el temido aval bancario.
¿Qué significa tener que presentar aval bancario?
Significa que tenemos que molestarnos en acudir a una entidad financiera para solicitarlo. Y eso puede ser lo de menos, porque si el banco tras formalizar el aval se vé obligado en el tiempo a ejecutarlo, nos reclamará el pago íntegro de la cantidad avalada junto con los costes de la operación.

Si finalmente cumplimos los requisitos y condiciones y nos conceden el aval, tendremos que pagar una comisión a la entidad por la formalización del aval; la apertura, el estudio, la comisión por riesgo...

Un aval entraña un riesgo para nuestro patrimonio personal, que será garantía ante cualquier reclamación que nos pueda formular la entidad en caso de que el aval termine ejecutándose. No podemos prever si en un momento dado nos quedaremos en paro sin poder afrontar los pagos por alquiler. Puede ocurrir que formalicemos un contrato de arrendamiento en enero, pidamos un aval bancario para un año de alquiler, y en abril nos quedemos en paro, o peor aún que no tengamos derecho a prestación o que aún teniéndolo, ésta sea mínima.

Imagen: pixabay
¿Qué hacemos en esos supuestos? ¿Nos reclamarían todo lo avalado?

La respuesta es que sí, a menos que el arrendador tenga la gracia de ser comprensivo y rescinda el contrato sin hacer sangre, cosa que no ocurre mucho, sobre todo, si quien arrienda es una empresa. O bien, que existan cláusulas en el contrato que posibiliten su rescisión en circunstancias concretas, cosa que no es nada habitual

Si vivimos de alquiler o estamos pensando en acceder a una vivienda alquilada, ¿cómo podemos hacer para evitarnos todo este follón administrativo y evitar riesgos y costes excesivos?

La mejor manera de proteger nuestros propios intereses es trasladar nuestra responsabilidad patrimonial. ¿Y cómo se hace eso en este supuesto que estamos tratando?

Con la proliferación de casos de impago de alquileres, las compañías de seguros han abierto hace mucho tiempo mercado con una modalidad de seguro que cubre este tipo de contingencias. El seguro de alquileres es una alternativa mucho más viable y factible que el aval bancario.

¿Cómo funciona? 

Sencillo..., este tipo de seguros lo puede solicitar tanto el arrendador de la vivienda, como también el arrendatario, que aportaría una póliza de seguros en vez de aval bancario. Tanto si es el arrendador quien formaliza el contrato de seguro, como si es el arrendatario, debe figurar como tomador de la póliza siempre el arrendador. 

¿Qué cubre?

Cubre la renta de alquiler durante el tiempo determinado en póliza. Normalmente hasta doce mensualidades con un límite máximo por mensualidad. Algunas compañías establecen ese límite en 3.000 €, otras excluyen el riesgo si el contrato de alquiler es inferior a un año. 

La mayoría incluyen en esta modalidad de seguro 2 meses de carencia, que se corresponde con los dos primeros meses desde la suscripción de la póliza. También la mayoría incluyen franquicia que por lo general es de una mensualidad, algo que suele asociarse con el mes de fianza que se pide en la mayoría de contratos de alquiler.

Además del pago de las correspondientes mensualidades, se cubren otras contingencias con un límite establecido en póliza. Aspectos como la defensa y reclamación de los contratos de arrendamiento, el desahucio, la defensa de la responsabilidad penal o los derechos relativos a la vivienda y los actos vandálicos al contenido. 

También es posible contratar en algunas compañías la asistencia en el hogar para las reparaciones urgentes y la conexión con profesionales.

Para solicitar la indemnización es fundamental que exista en los Juzgados sentencia firme de desahucio al inquilino. Debe declararse siniestro a la póliza cuanto antes desde la segunda  renta impagada, ya que este requisito es fundamental para algunas compañías.

Los precios de este tipo de seguros suelen ser razonables. Analizando el producto “ARAG Alquiler” de la compañía ARAG, el baremo de las primas para esta modalidad de seguro, van desde los 182 € anuales cuando hablamos de mensualidades por alquiler de 300 €, hasta los 325 € anuales para mensualidades de 600€, o 649.01 € anual de recibo para arrendamientos con mensualidades de 1200 €. 

Aunque estas primas pueden sufrir fluctuaciones si se contrata a través de unos mediadores u otros, dependiendo de la posibilidad que cada mediador tenga, para aplicar determinados descuentos concedidos por las compañías.

Si eres propietario de un local, también puedes contratar un seguro de impago de alquiler. Lo puedes contratar tú o puedes exigir al arrendatario que asuma el coste de ese seguro como requisito para formalizar el arrendamiento.

Igualmente puedes contratar el seguro como arrendatario del local aunque no te lo exijan, así te quedarás liberado de los compromisos del contrato en caso de que el negocio vaya mal. Lo único que el tomador de la póliza debe ser siempre el arrendador. No te pondrá muchos inconvenientes si lo vas a pagar tú.
Las garantías son las mismas que en los casos de viviendas, lo único que el número de mensualidades que la compañía nos va a indemnizar suele ser menor, el producto ARAG lo fija en un máximo de 6 mesualidades. El máximo por mensualidad en cambio si suele ser mayor, en este producto en concreto ARAG establece un máximo de 6.000 €.

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